martes, abril 01, 2014

Linchamientos: la "justicia" cuando no hay justicia.

La noticia de una seguidilla de linchamientos a ladrones desató una ola de críticas, y como está de moda, estas criticas cayeron sobre la clase media. El mensaje es"este pobre chico inocente, victima de las injusticias del capitalismo es asesinado por los malvados ricos, para quienes una cartera vale mas que la vida de un pobre".

No estamos acá para defender a ningún asesino, es redundante decirlo: linchar ladrones está mal. Es un función del poder judicial decidir quien es culpable y que castigo merece, sino volvemos a la época de los cowboys. Dicho esto, estoy podrido de que se santifique a los pobres y se satanice a la clase media. Hace años que los pobres linchan pobres y nadie dice nada, ahora cuando lo hace la clase media es el fin del mundo. Cuando ante la sospecha de violación los vecinos de un barrio marginal quemaban una casa y mataban a su dueño nunca lo vi a Zaffaroni decir que eso era un homicidio calificado por saña. Y en realidad lo importante no es si el linchador es rico o pobre, sino analizar por que cada vez mas argentinos recurren a la justicia por mano propia en lugar de seguir la vía legal.

 La respuesta es fácil: en argentina el poder judicial no funciona. Tras el plenario Diaz Bessone los jueces interpretan que nadie debe ir preso ni un dia sin juicio previo. Luego demoran años el juicio, todo se apela, todo es inconstitucional, todo prescribe.  Tardaron 10 años en meter presos a los culpables de Cromañon. Nadie fue culpable del avión de LAPA que se despistó en aeroparque. Nadie fue culpable de la estafa IBM- Banco Nación, de la explosión de la fábrica de Río Tercero, del tráfico de Armas a Croacia y Ecuador,  de las coimas en el senado, de la represión del 2001, de la valija de Antonini Wilson, de Skanska, de los atentados terroristas. Tras treinta años de democracia y corrupción no hay ningún Ministro, Gobernador, Intendente,  Consejal  o Jefede de Aduana preso por corrupción cuando todos sabemos que existe a rolete.

Imaginemos que se produce un crimen, alguien corre y alcanza al criminal. Seguir el procedimiento legal significa entregar al criminal a la policía, quien lo llevará a la oficina del fiscal para notificarse de que hay una causa en su contra e inmediatamente liberarlo. Mas o menos lo mismo que cuando te hacían firmar un apercibimiento en el secundario. Como dice el secretario de seguridad Sergio Berni "Antes los ladrones entraban por una puerta y salían por la otra, hoy ni siquiera entran". Esto es tan así que es común que si la policía detiene a un pungista a la mañana, a la tarde este pase a gozarlos por la comisaría.

Es incomprensible que pase esto. En otros países el juicio no tarda mas de uno o dos meses, y se respetan todas las garantías y derechos humanos. Conocí a una DEFENSORA de menores de Amsterdam,  hippie, lesbiana, vegetariana, porrera,  y militante de los derechos humanos, alguien a quien definitivamente no podés calificar de "conservadora"; no podía creer nuestro sistema penal: "si los juzgás dos años después del crimen los pibes no vinculan hecho-consecuencia, no tiene sentido, los están condenando a no cambiar mas"

 Entonces si seguir el curso legal significa que el criminal va a salir libre a las pocas horas y quizás en dos o tres años sea o no condenado; la gente opta por la vía de hecho: "si el Juez no va a hacer justicia entonces la hago yo, lo voy a cagar a trompadas para que aprenda a no robar mas". Y claro que esto está mal,  donde hubo un delito ahora hay dos. El único que puede juzgar a otro es un juez y respetando los derechos y garantías constitucionales que por supuesto no permiten los castigos físicos. Pero es lo que pasa en un país cuando los delitos no tienen consecuencias legales. Si el estado no hace justicia, la gente hace justicia por mano propia, y la "justicia" fuera de la ley no es justicia, es la ley de la selva. Gracias jueces, gracias.