miércoles, noviembre 10, 2010

Massera, viva el cancer, ¿ está bien alegrarse por la muerte de alguien?

Los mismos que la semana pasada se indignaban por quienes se alegraban por la muerte de Néstor Kirchner esta semana celebran públicamente la muerte del dictador Massera. "No me vas a comparar a un dictador asesino con un Presidente democrático. Massera participó del proceso que terminó con la vida de 30.000 personas y entregó económicamente al país." A lo que el antikirchnerista fanático responderá "Kirchner no hizo nada por evitar que cientos de niños murieran desnutridos durante su gobierno y no hizo nada por recuperar los recursos naturales que se lleva YPF y la Barrick Gold".

¿Como es la mano entonces, depende de la opinión que tenga uno sobre el finado para justificar o no la alegría? ¿Hay acaso motivos valederos para alegrarse éticamente por la muerte de alguien y motivos menos válidos? Partamos de la base que no es un sentimiento muy noble alegrarse por una muerte, muera quien muera. Yo no me alegré por la muerte de Massera, porque quería que se pudra en la carcel. Además de ser cierto en mi caso particular, es lo políticamente correcto, lo que mas lindo queda decir. "Hay pero que humanitario, no le desea la muerte ni al asesino, solo exige justicia". Y mentira! Al revés, mirá la mala persona que seré que no quiero que se muera, sino que quiero que siga vivo pero sufriendo. Quiero que la pase mal, que se deprima, que lo violen, que le peguen, que lo humillen como el humilló  a sus víctimas, que llore todas las noches en la carcel hasta arrepentirse de sus crímenes. Los que pedimos justicia no perseguimos el fin de hacer que se cumpla lo que está escrito en un aburrido Código de Derecho. Nadie marcha para que se cumpla la ley de Procedimientos Administrativos. Lo que verdaderamente buscamos es castigar al culpable de la forma mas dura tolerada por la sociedad. Respetamos la ley pero igual queremos ver sufrir al otro.

En Derecho Penal, entre las teorías para justificar las penas está la "retributiva". La pena tiene un fin en sí mismo y el estado como retribución a la víctima le hace un mal al victimario "vos hiciste sufrir, ahora sufrí vos". Es la venganza llevada a cabo por el estado avalado por el ordenamiento jurídico. Esta teoría fue abandonada por la mayoría de los pensadores modernos, porque precisamente si a quien causó un mal se lo somete a otro mal, no se soluciona el primer mal sino que simplemente se causa un mal nuevo. 

Nietzche decía "Se santifica la venganza bajo el nombre de justicia", y sin embargo, luego diría "Es mas humano vengarse un poco que abstenerse de la venganza". ¿Es repudiable que un judío preso en un campo de concentración desee la muerte del carcelero que lo tortura diariamente?. Para nada, seguramente sea lo mas natural del mundo. ¿Está mal desear la muerte de un bebé? ¿Y desear la muerte de Hitler cuando era bebé? ¿Cuantas vidas se hubieran salvado con esa muerte? ¿Y si se hubieran muerto Bush y Cheney antes de la guerra de Irak? Parece entonces que no es nada ilógico que alguien se alegre por la muerte de un hombre como Massera que tanto daño causó. "Que bueno se murió alguien malo", parece ser una expresión en principio socialmente aceptable. Mucho mas problemática es la muerte de Kirchner, quien nunca ordenó el aniquilamiento masivo de inocentes como Bush, Hitler o Massera. A priori  sería inmoral alegrarse por su muerte, porque no entraría automáticamente en esto de "que bueno se murió alguien malo". Entonces la reacción común es ¿como te vas a alegrar por la muerte de un tipo bueno?! Vos sos un desgraciado".

Bueno, malo, palabras complicadas si las hay. Cuantos familias habrán comido gracias a la eterna discusión de lo que está bien o está mal! ¿Cuantas personas habrá que consideran que Massera es bueno porque los salvó del comunismo, o que Bush es bueno porque los protegió de los terroristas? La frase "que bueno se murió Bush" seguramente  no sería reprobada por la mayoría de los argentinos, pero en vísperas de la muerte de un ex presidente causaría conmoción, acusaciones de terrorismo y probable deportación de Estados Unidos. Lo que para nosotros justifica celebrar una muerte para ellos sería una atrocidad. Como cuando los argentinos lloraron la muerte de Perón y los Norteamericanos y gorilas la celebraron.

Volviendo a Kirchner, ponganse en la piel de un empleado de Clarín o Fibertel. ¿No se sentirían al menos aliviado con la muerte de quien amenazaba con dejarlos sin trabajo? Ya lo decía el loco Hobbes, el hombre es lobo del hombre, y el odio y la venganza son innatos al mismo. Si bien políticamente incorrecto es natural que nos alegremos por el sufrimiento de quienes pensamos que le hacen mal al mundo. No hay buenos y malos, lo que a algunos le parece una aberración a otros les parece perfectamente natural, dependiendo del contexto esto será socialmente aceptable o no. Quedará en nosotros entonces utilizar el sentido común, como es sabido no es socialmente aceptable decir todo lo que se piensa. Cuando alguien te muestra fotos de sus hijos, vos no le dirías jamás "uy pero que fuleros te salieron". Si no le decís a tu suegra que está re gorda, ni al jefe que su corbata es horrible, ¿que necesidad hay de echarle en cara a todos tus amigos progres tu felicidad por la muerte de su máximo referente?

5 comentarios:

Unfor dijo...

Nunca me alegro por la muerte de estos tipos. Para mi están muertos hace mucho rato, y no es una frase hecha. Es así; es como si mañana me enterara que murió Videla; cual es la historia, para mi ahora mismo está muerto. No lo registro de otra manera.

Por ejemplo, Patti; supongo que hasta hace un tiempo estaba vivo, cuando todavía cacareaba y esgrimía una defensa para entrar al Congreso. Pero ahora? que puede estar haciendo mas que contando sus días?
Me equivoqué con Etchecolatz, que armó la desaparición de Julio López. pero ya está, su última obra de hijoputez suprema. Es otro muerto más.

Leno. dijo...

Está buena tu teoría, serían una especie de muertos vivos, zombies que deambulan sin sentido y que si te acercás mucho todavía te pueden hacer daño.

Reverso Infinito dijo...

Hola. Interesante blog.
Hace tiempo vengo planteando por varios lugares virtuales el tema este de la “justicia”. Lo que se nota son dos cosas, que se relacionan entre sí intimamente.

Una, que por consenso “justicia” equivale a venganza. La cultura del castigo, represión como herramienta de “educación”. Confiscar dinero o posesiones materiales, humillar, impedir libertad o dañar física/psiquicamente, matar, condenar socialmente. Pero jamás logra rehabilitar efectivamente.

“Esta teoría fue abandonada por la mayoría de los pensadores modernos, porque precisamente si a quien causó un mal se lo somete a otro mal, no se soluciona el primer mal sino que simplemente se causa un mal nuevo.”

Ya había un sistema represivo previo (sea este institucionalizado o no, o ambos) con el cuál contaba el condenado. Porque desde su infancia viene “instruyéndose”. Primordialmente en el núcleo familiar, luego en el escolar, social, etc..
Entonces, yo diría más bien q se multiplica el mal, o se potencia. A considerar: se conservan los mismos estigmas y motivaciones que lo llevaron a delinquir o hacer mal, y sobre esta base previa se establece relaciones con las nuevas huellas dolorosas que reafirman y alimentan los conflictos del pasado e irresoluciones internas. El condenado así solo se resiente más, con el plus de no solo ser castigado por las instituciones, sino también por la sociedad (o al menos ciertos consensos) que lo señala, desprecia y excluye. Por esto los resultados no pueden más que demostrar ineficiente la forma enfermiza y consensuada de hacer “justicia”.
La original aspiración del sistema penal/penitenciario era la rehabilitación del condenado, pero evidentemente estamos lejos de ese ideal olvidado. El castigo / represión se plantea "aleccionador". Lo irónico es que tanto banderas de derecha como de izquierda cuando piden "hacer justicia", están pensando exactamente en lo mismo: venganza, no que se lo rehabilite para que se reintegre pacífica y constructivamente a la sociedad.

Por otro lado, se puede ver también, que el lograr “justicia” implica una satisfacción morbosa en ello. Una victimización del que alguna vez fue victimario. Justicia, expresada en la posibilidad de “trocar” los roles. El camino naturalizado por el cuál la víctima puede redimir /purificar su pasado histórico doloroso, volviéndose victimario directo o indirecto de quién lo fue.
Jamás puede producir felicidad consumar la venganza, si un perpetuar, extender y multiplicar ese daño original con el dolor como motor. Porque no existe superación de las propias cargas dolorosas, porque jamás se obtiene paz ni efectiva descarga/catarsis con la consumación de la venganza.

Reverso Infinito dijo...

“Ya lo decía el loco Hobbes, el hombre es lobo del hombre, y el odio y la venganza son innatos al mismo.”
El odio y la venganza no son naturales del hombre, aunque si se puede decir que son habituales. Tal afirmación deja por fuera a quienes no someten su vida a tales deseos y necesidades.
El mal no es algo innato, sino algo que se aprende desde la infancia. Entonces uno podría decir que es culpa de los padres. Pero si uno va más lejos, esos padres a su vez fueron hijos que padecieron. Entonces no se trata de que alguien tenga realmente la culpa, sino que es una cuestión de herencias, de cargarse el estigma histórico. Si llevamos esto a lo macro, vemos que los gobiernos instituciones y consensos populares avalan el mal mismo como natural… entonces por qué cambiarían las cosas si esa es la concebida “realidad”?

“Si bien políticamente incorrecto es natural que nos alegremos por el sufrimiento de quienes pensamos que le hacen mal al mundo.”
Acá está justamente el problema de concepciones avaladas por consenso. Políticamente incorrecta la venganza (el mal), porque políticamente correcto es el bien. La pretensión de la política es justamente la “correctitud” dado que se trata del ámbito de las decisiones más importantes para un país y toda su población, que implican una necesaria trasparencia, altura moral, dignidad, veracidad… Pero, evidentemente esto no se cumple, por eso lo “políticamente correcto” es en la realidad efectiva solo una pretensión.
Existe resignación a que la política sea mentirosa, se cae el ideal del bien pretendido, y se naturaliza lo que está mal (como no se sabe como cambiarlo, se resigna, se lo olvida para tratar de evitar el malestar de irrealización). Y por esto es considerada natural la venganza. Pero la “correctitud” es lo natural. Y la política un artificio. Por eso es un error hablar de lo “políticamente correcto o incorrecto”, sino de lo “humanamente correcto e incorrecto”. La política es una herramienta, cuando se convierte en el fin mismo, se pervierte.
Acá podría tratar de explicar por qué motivos es que es natural el bien en el ser humano, pero requeriría que escriba mucho más…

Saludos.

Leno. dijo...

¿Que mas puede agregar? Espectacular el comentario. Lo único con lo que discrepo es con lo de Hobbes, el niño tenga los padres que tenga siempre es un flor de hijo de puta. Discriminador, agresivo, egoista, se burla de los diferentes, disfruta haciendo sufrir animales, son las convenciones sociales y la política las que reprimen los instintos naturales del niño y le indican que es lo correcto y que no y lo "civilizan", siendo civilizado lo aceptable como políticamente correcto en la época.