miércoles, septiembre 29, 2010

Ahora que falleció Romina Yan, vos ponete contento.

El caso de la muerte de una chica blanca y joven siempre impacta en la "opinión pública", porque son cosas que le pasa a la "gente como uno". Los medios informan para un público determinado, gente de de clase media para arriba. No se hace demasiado escándalo entonces por la desaparición de Luciano Arruga, o por las altas tasas de cáncer en Villa Riachuelo. Es lógico, el lector de La Nación no vive en una Villa junto a un Río contaminado, no es discriminado por la policía ni tiene contactos con la mafia china. ¿Murió un "chinito" asesinado a sangre fría por la mafia china? A mi eso no me puede pasar nunca, no me preocupo. En cambio si balean a un comerciante en una salidera bancaria es otra cosa. Y claro, si una chica sana de 36 años se cae en la calle y se muere uno piensa que puede ser el próximo.

Mas no es objeto de estas líneas hacer objeciones morales, el egoísmo es intrínseco al ser humano. Al pobre no le importa el impuesto al cheque y al rico no le importa si aumentan el boleto del colectivo, cada cual defiende lo suyo.

La cuestión es que esta pobre chica falleció ayer súbitamente a los 36 años, cosa que nos podría pasar a cualquiera de nosotros. Mientras me enteraba de esta noticia voy a Tribunales y arranco en el colectivo con una señora paqueta peleándose a los gritos con el chófer por si el boleto era 1.20 o 1.10. Entro a tribunales y me cruzo con un abogado furioso porque lo están mandando de un lado para el otro y tuvo que subir y bajar 2 pisos por escalera. Sigo camino y en el juzgado me topo con otro abogado iracundo, esta vez con el empleado judicial que no le proveía la causa. No estamos hablando del enojo común, la mera queja, sino del enojo con indignación, el que afecta al enojado psicológicamente, que lo hace angustiarse, deprimirse, ponerse triste, sentirse mal. El que afecta las emociones y la salud mental.

Y andá a preguntarle ahora a los familiares de Romina cuanto les importa que le cobren de mas en el colectivo, que le demoren el trámite o subir las escaleras. Vivimos angustiandos por temas que no lo merecen y no valoramos lo que tenemos. Señora, ¿que se puede comprar con los 10 centavos que le cobran de mas, es para ponerse a gritar en un colectivo? Dr., si ud pretende que los tribunales funcionen como "en un país serio" donde "esto no pasa", ¿para que estudió Derecho en Argentina? Si ya sabía que esto iba a ser así antes de recibirse. Si procura en tribunales resígnese a la realidad, busque trabajo de otra cosa o junte firmas y cambie el sistema. Con enojarse y hacerse mala sangre solo consigue stress que lo hará vivir menos años. 

En el país de los psicólogos vivimos deprimidos por cuestiones materiales que no lo merecen,  no valoramos la vida. Vos estás vivo, tu familia está saludable, todos tienen para comer y un techo para domir. Ya está, no te podés quejar de nada, ¿que mas querés? ¿Te robaron el celular? Comprate otro. Lo que no te podés volver a comprar es a la abuela ni a sus milanesas.

¿El empleado del call-center o del banco te atiende mal? ¿La espera es demasiado larga? Si, es molesto. Pero por mas que grites la cola va a seguir siendo larga y el empleado mal educado. Lo único que obtendremos es amargarnos nosotros. Mejor pensar que tenemos el privilegio de poder pagar un servicio y a la noche poder ver televisión comodamente en la cama mientras otros duermen en la calle. ¿Tu trabajo es una porquería? Agradecé que tenés trabajo. Y que tenés feriados, vacaciones y jornada de 8 horas. Que no tenés turnos de 38 horas como en Yakarta. Que tus hijos tienen para comer y no se mueren de hambre como en África. Que con lo que ganás te podés juntar el viernes a tomar algo con tu familia o tus amigos.

¿Vieron esas películas yanquis que la pareja se escapa de la ley o de la mafia? Terminan generalmente con final feliz: ellos se escapan a México, alquilan en un motel y viven una vida nueva. El final feliz consiste en que ellos viven en una habitación horrible, no tienen trabajo y su única posesión es un auto viejo/robado. Pero son libres, se tiene a ellos y están sanos. Ya está. Con eso alcanza. Después verán como salir adelante, pero lo fundamental ya lo tienen.

No es una cuestión de conformismo, de aceptar la mediocridad. Acá no se plantea que hay que conformarse con lo que se tiene, sino que si somos libres y saludables no nos podemos quejar; lo demás va y viene. El inconformismo y las ansias de progreso son una virtud, pero hay que alegrarse por lo que se consigue, no deprimirse por lo que no se tiene. Siempre podríamos estar peor. Mientras estemos saludables, tengamos familias y amigos, los plasmas, celulares, viajes internacionales y casas en la costa son cuestiones secundarias. Es absurdo y hasta inmoral que nos volvamos locos cuando no anda el subte, mientras en el mundo hay millones que pasan hambre, que no tienen acceso al agua potable, que son víctimas de guerras, dictaduras, racismo o como en el caso de Romina, de una muerte súbita.

Vivimos mejor que los reyes, abrimos una canilla y sale agua caliente, prendés la hornalla y tenés gas; la heladera siempre tiene algo adentro; podemos comer fruta y verdura en cualquier época del año y podemos probar la comida de todos los países del mundo sin tomar un solo avión; nos duele la cabeza y tenemos aspirinas; prendemos la computadora y tenemos acceso ilimitado a toda la música y películas del mundo; levantas el teléfono y tenés una pizza en tu casa en 30 minutos; vivas donde vivas en Argentina siempre estarás a pocas horas de una playa, río, lago o montaña hermosa. Podés mandarte mensajes con tus amigos mientras estás trabajando, incluso con las videoconferencia podés hablar y ver a tus amigos y familiares que viven en otras ciudad. ¿Que mas necesitás?¿Tanto te hace falta una casa gigante y un iphone para ser feliz? ¿Tanto problema es que te hayan cortado la calle y pierdas una hora parado? Estás vivo y tenés toda una vida por delante para disfrutar, ponete contento.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Leno,

Obvio no entendí el título hasta terminar de leer.
Justo lo hablaba con una de mis niñas: lo verdaderamente importante es estar vivo, lo demás, secundario porque cuando ya no estemos, lo demás qué importa.
Y cómo ante una pérdida así, todo lo demás se diluye.

Lo pusiste extraño, pero sí, coincido con lo que escribes, aunque te confieso que el título me sigue pareciendo fuerte.

Saludos y gran abrazo solidario para los familiares de Romina, y del chinito y de los de la villa y de todos!

Y por tí, muy bien resaltar lo que verdaderamente importa, :)
Está bueno eso de poner siempre todo en una balanza.

Penélope.

BZL (es Dipi) dijo...

si, y a veces es tan difícil! ;)

Florencia dijo...

Muy buen articulo. Muy cierto. La gente vive preocupada por tener cada vez mas cosas qe realmente no son necesarias, y se olvidan de qe lo qe realmente tiene valor y no lo podes comprar en un Garbarino es la vida en si y todos sus momentos especiales.

Leno. dijo...

Gracias por los comentarios, hay que disfrutar cada segundo que estamos vivos porque es un segundo que no vuelve. Como dice la stacey Malibu "Si te preocupas mucho, te arrugas" a preocuparse entonces por las cosas que valen la pena.